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SOBRE MÍ: ¿Quién es Marcos Bajo?

Nací un 19 de noviembre del año 79 en Barcelona, en la maternidad del Vall d’Hebrón, y al parecer ya vine con prisas y asome la cabeza en el ascensor de la residencia. Mis 5 primeros años los viví en Viladecans, una acogedora población muy próxima a Barcelona.

Iniciaba la EGB (Educación General Básica) justo en nuestro traslado a la ciudad Condal, Barcelona, en un barrio agradable, el Clot-Camp de l’Arpa muy próximo a la Sagrada Familia y donde he residido hasta la actualidad.

Recuerdo una infancia feliz junto a los míos, y con buenos compañeros en la escuela. En especial el amigo Salva, con quien nos apuntamos a hacer atletismo. Aunque a nosotros lo que nos gustaba era brincar por el monte y lo más próximo que teníamos a esa temprana edad de 10-11 años era el parque del Nen de la Rutlla (El Niño del Aro), un precioso pulmón en medio del urbanismo donde nos introducíamos a investigar por sus caminillos. Hoy en día ese parque es un lugar genial donde paso muchas horas entrenando y conozco bache a bache de sus subidas y bajadas.

En definitiva, una infancia feliz en la que salía del cole y volaba correteando por las calles para estar un rato con mi padre en su puesto al aire libre de venta de cupones de la ONCE a la puerta de una panadería. Yo disfrutaba ayudándole a venderlos. En el barrio me conocían por los cánticos que recitaba con el tradicional “Para hoy…..” “Llevo la suerte….”. Disfrutaba ayudando a las empleadas de la panadería cuando eran días especiales y tenían mucho trabajo.  Disfrutaba mucho haciendo cosas.

Mi padre, siendo joven, tuvo un accidente laboral al reventar un bidón de cola y saltarle a los ojos. Ahí le detectaron una patología visual llamada Retinosis Pigmentaria y de la cual prácticamente en aquel entonces no se sabia gran cosa.

Al igual que al resto de mis hermanos, 3 varones y una hembra, de los cuales yo soy el menor, en una primera revisión oftalmológica a los 5 añitos, me detectaron que había heredado la retinosis pigmentaria.

¿Qué es la Retinosis Pigmentaria?

La Retinosis se trata de una patología de las que están consideradas como raras porque afectan a menos de 5 de cada 10000 personas. En el caso de la Retinosis afecta a 1 de cada 3700 personas, por lo tanto, en nuestra familia, rompemos la media como dice mi medico de cabecera. De 4 hermanos, la tenemos los 4, afectando a masculino y femenino. Lo cual lo hace una variedad aún más raras, heredado genéticamente por parte de padre.

   Dicha patología afecta inicialmente a una reducción del campo visual, provocando una visión en forma de cañón de escopeta. Este cañón de escopeta se va cerrando hasta el punto de producir una ceguera total. A esta sintomatología se le añaden astigmatismo, miopía, cataratas prematuras, edema macular lo cual impiden que pequeño ángulo del que se dispone sea de una agudeza visual total.

   La evolución de la enfermedad en el tiempo es desconocida. En algunos casos el individuo evoluciona de manera rápida, en otros casos lentamente incluso estancándose temporalmente, pero lo que si es seguro a día de hoy es que nunca evoluciona para mejor.

En mi caso, mi visión es algo inferior a una visión 5º  centrales, por lo tanto una visión muy centralizada. Lo que hago es controlar el espacio por el que voy a pasar con anterioridad y deseando que en el momento de mi paso nada se haya movido de sitio porque no lo visualizaré hasta que lo tenga justo delante mío. Eso, en lugares con gran afluencia de gente, es una labor prácticamente imposible porque el movimiento continuo de las personas es imprevisible.

   Por suerte mi visión frontal por ese pequeño cañón de escopeta es buena, a pesar de que esta viéndose deteriorada debido a la miopía y el astigmatismo. Pero especialmente a la catarata prematura y al edema macular en mi ojo izquierdo.

Mi vida y el deporte adaptado.

   Un día, con 18 años, decido acompañar a mi hermano mayor a verle participar en una carrera de la ONCE. Ese día fue el inicio de mi etapa como guía del grupo de montaña de la ONCE. Me encantaba ir, disfrutar y compartir con esos compañeros que, aunque ven poco o no ven con sus ojos, ven con su tacto, su oído y su corazón. Realmente yo nunca guié a personas ciegas. Siempre y guié a compañeros deportistas.

Hace ya un tiempo decidí que, si tenia que centralizar mi visión en las piedras del camino, no la podía desviar a las ramas y mucho menos a las marcas de las carreras. Por lo tanto y desde entonces, especialmente en carreras donde los ritmos son elevados, voy guiado por uno de nuestros fantásticos guías, nuestros ojos que merecen mi mas sincero reconocimiento y nunca me cansaré de decirlo: sin ellos no llegaríamos donde nos gustaría.

   Poco a poco fueron pasando los años en lo laboral. Pasé desde repartidor de guías de teléfono, a técnico instalador electricista industrial, de lo cual me titulé.  Incluso fui titular durante 9 años de una licencia de taxi en Barcelona, y digo fui titular puesto que los últimos dos años tome la determinación de que si yo salía a trabajar era un peligro con un volante entre las manos. Realmente es duro tener que tomar la decisión de abandonar tu trabajo y más cuando te encanta la conducción, pero se debe interponer la realidad y el sentido común y pensar más allá y de la consecuencia de los actos.

   Actualmente, y desde ya hace 7 años y de manera voluntaria, soy el responsable del GMAO (Grupo Montaña Amigos ONCE Cataluña) y de la sección de carreras por montaña de la FCEC (Federació Catalana d’Esports per a Cecs), un grupo que apoya las iniciativas solidarias y participa en ellas activamente.

   En cuanto a mi nivel deportivo, son varios los kilómetros con los que cuentan mis piernas, algunos de ellos en competición, otros en eventos solidarios y otros por placer. Pero realmente los que mas destacaría son los que te llenan el corazón, poder subir a un pódium del campeonato del mundo PraSky Games 2012 con una camiseta solidaria, o poder regalar tu trofeo de campeón del mundo a una persona que le pude encantar tenerlo pero por su afectación esta limitado a ello, es para mí mucho más importante que cualquier tipo de reconocimiento material que se me pueda ofrecer.

    Evidentemente para poder llevar una vida tan ajetreada con trabajo, organización de eventos o asistencia a ellos, hace falta ganas, tiempo y fuerza, y si convives con alguien, debe ser alguien que entienda el motivo y tus largas horas y días de ausencias. En ese entendimiento se encuentra mi compañera Minerva. Compañera en todos los sentidos. En la vida, en el deporte, en la ultra distancia y también en el proyecto solidario Vuelta a Cataluña por las Enfermedades Minoritarias.
GRACIAS MINERVA.
 
 
 
 
 
 
 



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